Al ritmo del 10
Boca tuvo que rendir anoche una prueba que incluía varios ítems: presión, autoridad y buen juego.
Presión por tener que ganar sí o sí de local para no ver complicada la clasificación; autoridad para plantarse ante un equipo duro (mal que nos pese, Gallego es un técnico vivo); y buen juego para alejar algunos fantasmas que todavía sobrevuelan (CASLA, Toluca en México).
Todos estos puntos, de la mano de un brillante Juan Román Riquelme se aprobaron con un nivel que, si se mantiene, invita a ilusionarse.

Segura, más allá de alguna desatención, la dupla central (Bien por Maidana), otra excelente actuación del támdem Ledesma-Banega (cada día juega mejor), gracias Román por cada segundo de tu juego y bien por el pibe Mondaini en su debut como titular. Lo que dejó en claro que arriba debe ir uno por afuera con Palermo como referencia en el área.
Párrafo aparte para el 3er gol xeneize tras una lujosa definición de Mauro Boselli, a menos de 30 segundos de haber ingresado, que si repite aquellas actuaciones de inferiores (máximo goleador xeneize) va a romper muchas redes. No hay que ser necios: sin continuidad mucho no puede pedirséle al pibe.
¿Se piensan que me olvidé de la delicia de pase de Riquelme para el gol de Boselli? Imposible obviar tanta belleza en un solo movimiento. Y les aseguro que si la hacía Ronaldinho, los anti-Riquelme la hubieran alabado hasta el cansancio.
Ah me olvidaba: IMPRESENTABLE la organización (¿era necesario una tribuna entera para Toluca) y el operativo policial, que hizo dar mil y una vueltas a los hinchas de Boca.
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