Juego de barro, triunfo de oro
Si Godoy Cruz ganaba el partido (1-0, 2-0, 2-1, etc) ¿alguién se hubiera animado a decir que el resultado era injusto? Lo mal que jugó Boca está sin discusión.
Salvo los primeros 15 minutos de partido donde el trámite fue palo y palo en las dos áreas, gran parte del encuentro se caracterizó por las llegadas del equipo mendocino, casi todas a las espaldas de los marcadores xeneizes, que si no ganó fue por impericia de sus jugadores.
Villar, Torresi, Poy y ¡¡¡hasta Miranda!!! complicaron seguido a los defensores de Boca. Excepto Maidana, la figura del partido, el resto tuvo un rendimiento para el olvido. ¿Alguna vez vieron a Ibarra hacer todo mal como lo hizo hoy?
Mereció mucho más el Tomba tanto que en apenas 11 minutos del segundo tiempo ya había tenido ¡¡¡4 llegadas clarísimas!!! en los pies de los jugadores antes mencionados.
Banega intermitente (bien en el PT, flojito en el segundo), Riquelme desenchufado y un Neri desaparecido, tanto que la única forma en que lo nombraron en el relato fue porque se lo confundían con Mondaini. El medio de Boca no tuvo el rendimiento, buen rendimiento, que venía logrando, quizá sintiendo el cansancio del partido ante Toluca.
En el ataque, Mondaini tuvo un partido regular mientras que Palermo contó con dos chances claras (se “encontró” con un centro de Riquelme; y en otra su cabezazo fue sacado espectacularmente por Torrico) y tuvo participación activa (cabezazo habilitando a Ledesma) en el golazo de Mauro Boselli.
Para no ser injusto: Mauricio Caranta fue gran responsable para que Boca ganara este partido. Positivo el ingreso de Orteman, más que importante lo de Boselli y flojito lo de Dátolo (¿el nuevo Marino?).
Boca jugó mal pero logró lo más importante: ganar. Para corregir errores Miguel Russo tendrá tiempo en la semana. Nosotros usémos esos 7 días para disfrutar.
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