La camiseta de Boca se tiene que transpirar

La sagrada casaca azul y oro, a pesar de llevar ese horrible símbolo rojo y blanco en el pecho, sigue siendo la camiseta del Club Atlético Boca Juniors, el más grande de la Argentina y uno de los más grandes del Mundo. Esa gloriosa camiseta merece respeto tanto de parte de los jugadores que tienen el honor de usarla y de aquellos dirigentes que defienden a esos colores en la AFA y que son los encargados, junto con el DT, de conformar el equipo Xeneize. Pero en los últimos tiempos lamentablemente esto no es así… Boca no solo pierde sino que ahora ni siquiera muestra vestigios de recuperación, se pasea en la cancha y no parece poner todo lo que hay que poner en un partido como el de hoy.
Los tres goles del Chino Luna fueron demasiado para el endeble equipo de Abel Alves, horrible en defensa e ineficaz y lento en ataque. Ya sería inútil recaer una vez más en los desastres conceptuales de una defensa que no está a la altura de Boca (tiran el achique y siempre queda uno enganchado), o en la poca marca que ofrece un mediocampo que hace agua por todos lados, hoy con el paupérrimo Rosada a la cabeza, o en la ineficacia de un tridente ofensivo al que le cuesta coordinar.
Todos son culpables de este triste presente de Boca, que encuentra al equipo Xeneize en el fondo de la tabla con 8 puntos en 9 fechas. Un equipo que ha recibido 18 goles en nueve fechas, que ha ganado tan solo un partido, que ha empatado cinco y perdido tres.
Los jugadores son culpables. Lo de la defensa ya no tiene nombre, frente a Tigre los tres goles contaron con la colaboración absoluta de los defensas Xeneizes, con el brasilero Luiz Alberto a la cabeza (¡Reventala antes de perderla y dejar mal parado al equipo!). Javi García hace lo que puede con una defensa que, como diría Juan Pablo Varsky, en vez de ocultar sus debilidades las saca a relucir. Claro que el mediocampo no ayuda a la última línea Xeneize. Inentendible la decisión de Alves de no poner a Méndez de cinco. Se supone que un cinco a la altura de Boca debe recuperar y ser el comienzo del circuíto futbolístico. Nada de eso hace un jugador como Rosada, paúperrimo en la recuperación e inexistente en el ataque. Sin dudas Boca extraña horrores a Battaglia.
Arriba Boca todavía no encuentra su funcionamiento. Riquelme es el único distinto pero, por la falta de un mediocampo que le entregue la pelota de mitad de cancha para adelante, tiene que bajar a encontrarse con el balón a mitad de cancha, casi jugando como un doble cinco. Gaitán es desequilibrante pero todavía no logra conectarse con Palermo ni con Román.
No solo es triste el andar futbolístico de Boca sino, y lo que es aún peor, es la falta de actitud de un equipo que no sale a comerse la cancha. Recordemos como era el Boca de hace no tanto tiempo, cuando se encontraba abajo en el marcador salía a comerse a los rivales hasta que encontrara el empate. Pareciera que los jugadores se acostumbraron a perder y eso no puede suceder en un club como Boca.
Alves también tiene la culpa. El Chueco no encuentra la forma de hacer jugar bien a un equipo que da lástima en cancha. Tal vez sea el menos culpable de todos porque no le podemos pedir que en dos meses solucione un problema de casi dos años de antiguedad pero al Chueco se le nota la falta de experiencia en los momentos claves.
Los dirigentes tienen gran parte de culpa en este presente. Se compran jugadores que ni siquiera van al banco (Giménez) y no se busca la continuidad de un proyecto. Actualmente se encuentras más ocupados por pelearse entre ellos y hacer campañas a favor o en contra de otros que por solucionar los problemas institucionales y futbolísticos de Boca.
La nueva derrota seguramente traerá cola en el equipo Xeneize. Encima se viene el superclásico y, una derrota, podría significar la debacle total del equipo de La Ribera. Ya el campeonato es casi imposible y las chances de clasificar a la Sudamericana son cada vez menos. Pero nada de eso le importa al hincha de Boca, el cual sigue alentando en las buenas y en las malas, que cada vez son mas comunes. El clásico ante River debe ser un punto de inflexión para el equipo, debe significar salir de la mediocridad para poder por fin volver a la victoria ante el clásico rival. Ya ni siquiera se pide que el equipo juegue bien, situación que poco importa cuando los resultados faltan. Ahora y más que nunca se les pide a los jugadores que transpiren la camiseta y le respondan a una hinchada que, aunque el equipo gane o pierda, sigue alentando.
Categorías: Clausura 2010, General | Etiquetas: Boca Tigre, Clausura 2010, Tigre 3 Boca 0
"Lo importante es que voy a estar muchísimo tiempo en mi club"
En su nueva etapa en Boca Juniors, l...
Final de la novela: arregló Riquelme y se iría Angelici
El vínculo se selló, según revelaron a T...
Ameal: "Lo importante es que Román está en Boca"
El presidente de Boca Juniors, Jorge Amor Ameal, ...
Aprobaron el contrato de Riquelme
La votación terminó igualada en ocho y el presidente Jorge Ameal...
Una desprolijidad tras otra
La novela Riquelme vivió este viernes 7 de agosto su día más caótico y...









